Jamón serrano y vino: aliados en tu dieta para adelgazar

La palabra dieta siempre fue sinónimo de pasar hambre, verano, operación bikini… Pero no siempre el resultado tiene que ir ligado a la palabra esfuerzo. Algunos especialistas indicaron que, añadiendo una copa de vino y jamón serrano a tu dieta, ayudan a perder peso. En definitiva, una dieta sin sensación de estar a dieta.IMG_5084

Esta dieta, además de ser apetitosa y saludable para el corazón, permite perder de hasta 4 y 6 kilos al mes, siempre dependiendo de nuestros hábitos.

No en balde se le llama al vino el elixir de larga vida, tiene la capacidad de retrasar el envejecimiento celular y reducir el riesgo de ciertas enfermedades como la arterioesclerosis, Alzheimer o demencia senil. Puede ser un gran aliado en personas con insomnio y exceso de estrés, ya que el vino provoca una ligera disminución de la presión arterial y el sistema nervioso central.

El jamón ibérico proporciona el correcto funcionamiento del sistema nervioso, el cerebro y para mantener la masa muscular, es la mejor fuente de hierro y vitaminas del grupo B. Además, comer diariamente 120 gramos de jamón disminuye el colesterol y los triglicéridos por su bajo contenido en grasas saturadas y un alto contenido en ácidos grasos monoinsaturados.

¿Cómo incluir estos alimentos tan presentes en nuestra vida dentro de una dieta para perder peso?

Puede sonar a mentira, y gorda, pero es cierto que con un estimado control nuestra dieta delicatessen puede ser el desafío de algunos de los siete pecados capitales.

 

En el desayuno, los alimentos principales deben ser el pan, el jamón (hasta dos lonchas) y la fruta. La fruta a elección, evitando el plátano, el mango y el melón, porque aportan más calorías que el resto. Si el café está entre nuestros imprescindibles, a ser posible descafeinado y si nos gusta con leche, desnatada.

Durante la comida no puede faltar la verdura, en cualquiera de sus formatos. El plato principal, carne o pescado: salmón, anchoas, rape, merluza, panga, sepia, almejas, bacalao, atún, pollo, pavo, conejo, ternera y solomillo de buey o carne magra de cerdo, típicos de la dieta mediterránea.  Una vez a la semana, se puede disfrutar de un guiso como el cocido o la fabada desgrasada.

A la hora de la cena, toca un caldo (de puchero, verdura o pollo), dos lonchas de jamón ibérico y 80-150 gramos de pollo, pavo, cerdo o ternera; o pescado y marisco. Como punto y final al día, los expertos sugieren una onza de chocolote negro puro, para beneficiarnos de su efecto antioxidante y anti arteriosclerosis.

A media mañana debemos incluir una fruta y un par de nueces. En el tentempié de por la tarde, se puede incluir un café descafeinado (solo o con leche desnatada) o una infusión, un yogur desnatado y un par de nueces.

La forma de consumir el vino se resume a una copa de vino de 150ml. en el caso de las mujeres, y dos en el caso de los hombres (repartidas en dos comidas).

Author: Pata Negra jamon iberico

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